Demonios

Creo que eso de que cuando alguien se marcha corriendo hay que dejarlo ir y si es tuyo volverá, es una estupidez. Si es libre nunca va ser tuyo. Así que no corras detrás ni esperes… simplemente alcánzalo y corre con él. Es la única forma de lucha o de ganarse a un espíritu libre.

Yo lo intenté, lo juro.
Y es que con sólo tu mirada a mi me parecía que todos mis demonios sólo paseaban sin atreverse a tocarme y con tu media sonrisa acababas con todos los problemas que salían en las noticias: ni crisis, ni paro, ni contaminación ni corrupción. Y mientras te decía “bienvenido y hasta siempre” yo sólo quería que esperaras tener mi espalda para morderla al levantarte cada mañana y que me regalaras tus dos hombros entre los que pudiera quedarme dormida al compás de una respiración sosegada. Despertarnos y que la vida fuera tan fácil como eso: que ni te hiciera falta desnudarme porque ya no tenía miedo… Pero ya ves, estaba convencida que era la luz de la luna, esa que me hacía sentir tan bella, y en realidad era la luz del el sol la que de mientras me quemaba por dentro.

Y confieso que incluso esa última noche, cuando ya sabía que eras el humo de mi último cigarro, te juro que hubiera militado un partido político que prohibiese madrugar con el único pretexto de quedarme un par de horas más en la cama a tu ado, tu entre mis sábanas y yo entre tus brazos contando tus lunares y viviendo en tu silencio. Sonabas a canción triste y yo aún no sabía que la nostalgia era la peor forma de morir…

Se que no vas volver, pero me hace gracia esperarte; pues como dijo alguien una vez, si no encuentras una razón por la que vivir, lo conveniente sería encontrar una por la que morir. Y no me sirves de razón pero si me vales como excusa mientras espero a que alguien me rescate de los demonios que un día espantaste.

Y por supuesto, da por hecho que detrás de mi sonrisa se esconden mil arañazos que con el tiempo se van curando a base de caricias propias.. Y aun que cuando hablo de dolor es porque el mismo se me escapa, incluso así me veo más fuerte.
Así que dame cariño, que sé de sobras que de amor por mi no te queda si es que algún día lo tuviste; y no te preocupes que yo te prometo que no me voy a quedar, pero déjame despertar de nuevo con el sol en la cara y tu aliento en mi espalda dándome los buenos días, aunque sea ahorrándote el princesa… pues eso lo dejamos para cuentos con finales felices. Luego tu jugarás a los ases y yo me beberé el de copas antes de nuevo marcharte, repitiéndome a mi misma que de vez en cuando vale la pena sentirse morir.

Aún que pensándolo mejor, quizás me he malacostumbrado y puede que no sea ta malo que ya nadie me de las buenas noches como que no sepa ir yo a buscarlas.

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